... El Derecho es mal compañero de habitación y opera como un tercero, ese sí incordiante, que desbarajusta más que arregla y que muchas veces sirve para crear más conflictos que los que ayuda a resolver. Este nuevo compañero se empadronó durante ese tiempo en la localidad de ella y juntos y a nombre de los dos alquilaron un piso. La señora perdió el pleito y los tribunales dieron por terminado su derecho a la pensión de marras porque la convivencia con su nuevo compañero era encuadrable en la categoría de “convivencia marital”, equiparada, como hemos visto, al matrimonio propiamente dicho. ...