... Y mientras el barco hipotecario se hunde, las autoridades monetarias, como los violinistas del Titanic siguen tocando placidamente, sin inmutarse, confiandoenque las buenas palabras ylas leyes tranquilicen alas economíasmas modestas que notan sobre su nuca el aliento del acoso bancario, y quearreciará en los próximos mesescorrespondientes a las revisiones de los préstamos a tipo de inter... ...